sábado, 4 de abril de 2009

EL SOLDADO

Sus heridas sanaron. Quedó en su piel la cicatriz de la guerra. En su alma, aturdida por el pasmo de un fusil y la bulla de la ráfaga, se escuchaba aún el sonido lento de su amor.

El soldado recibió balazos en todo el cuerpo. El soldado no murió.

Se dice ahora que ese hombre que se llamó Pedro, y que sutilmente caminó tranquilo entre la montaña y la llanura, vive feliz con su mujer y sus hijos. Sus manos escriben ciertos textos bélicos. Es probable que amigos suyos lo visiten diariamente porque sobrevivir dos guerras es difícil de comprender. Así, y con todo, Pepe sigue vivo.

Yo ya no soy el mismo soldado de antes.

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