sábado, 19 de noviembre de 2011

Reseña: LIVE FOREVER, 17 años después

El 30 de agosto de 1994, se publica Definitely Maybe, el célebre álbum debut de Oasis, una banda de rock de Manchester (Inglaterra) liderada por los hermanos Gallagher: Noel, el compositor, y Liam, el vocalista y frotman. Por supuesto, surge en un contexto peculiar: meses antes había fallecido Kurt Cobain, líder de la conocidísima Nirvana y emblema del grunge; además, esta entrega fue el estampido y culmen luminoso del aclamado britpop.
Rock ‘n’ roll star grita un comienzo detonante, audaz, que se impone con la distorsión de sus guitarras y el boom! de su batería, y susurra un mensaje clarísimo: ser un rockstar. Le sigue Shakermaker, un tema que recuerda la bravura de los ’70 y el toque blues. En Live forever, una composición explosiva cantada por un Liam socarrón, se siente el optimismo y el atrevimiento de sus versos: gonna live forever!. La sexta es Supersonic, un canto libertario, que atrapa con un riff fantástico y un coro a la rebeldía. Otra perla es Cigarettes & alcohol, un relato potente y juvenil que exclama éxito y fama. Slide away es la canción romántica y afligida, que no pierde la fuerza ni la intensidad de las anteriores -a modo de climax-, para terminar en la mansedumbre acústica de Married with children.
Después de 17 años, Definitely Maybe está considerado entre los mejores álbumes rock de la historia. El álbum muestra un rock positivo, juvenil y gozoso por la vida, en contraste con el desencanto del grunge. Con su siguiente trabajo, (What's the Story) Morning Glory? –del cual casi todos conocemos Wonderwall--, los de Manchester se consagrarían para siempre entre conciertos multitudinarios, mucho Rock&Roll y Jack Daniel’s.

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